Despidos y recortes en la CNEA profundizan la crisis del sistema nuclear argentino

El Gobierno redujo el presupuesto del organismo, despidió trabajadores y mantiene paralizados proyectos estratégicos. Gremios y especialistas advierten sobre el desmantelamiento de uno de los principales desarrollos científicos del país.
La política de ajuste del Gobierno de Javier Milei volvió a impactar sobre el sistema científico argentino. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), uno de los organismos tecnológicos más importantes del país, atraviesa una fuerte reducción de presupuesto, despidos de personal y la paralización de proyectos estratégicos, en un contexto en el que el Ejecutivo también impulsa una mayor participación de capitales privados en el sector nuclear.
Desde la llegada de Milei a la Presidencia, la CNEA sufrió un recorte presupuestario superior al 45% en términos reales, según distintos relevamientos especializados. A esto se suma una caída cercana al mismo porcentaje en los salarios del personal, mientras permanecen frenadas las obras de dos reactores nucleares que ya estaban en construcción.
El deterioro de las condiciones laborales provocó una fuerte pérdida de recursos humanos. Entre renuncias y despidos, más de 800 trabajadores dejaron la CNEA y otras empresas públicas vinculadas al sector nuclear. Solo en los últimos días, el Gobierno decidió no renovar el contrato de 62 empleados, una medida que afectó aproximadamente al 20% del personal contratado.
Desde el Ejecutivo justificaron la decisión al sostener que los despidos alcanzaron principalmente a personal administrativo o trabajadores cuya continuidad no había sido solicitada por sus superiores. Sin embargo, los sindicatos rechazaron esa explicación y aseguraron que entre los cesanteados hay profesionales, investigadores y técnicos especializados que cumplen funciones clave para el funcionamiento del organismo.
«La situación es desesperante», advirtieron desde los gremios, que denunciaron la falta de criterios técnicos en las desvinculaciones y reclamaron la inmediata reincorporación del personal despedido. También alertaron sobre la creciente dificultad para sostener laboratorios, proyectos de investigación y desarrollos tecnológicos sin los equipos especializados.
Al mismo tiempo que reduce la estructura estatal, el Gobierno anunció una inversión privada para la construcción de un nuevo reactor nuclear. El proyecto estará encabezado por la empresa Meitner Energy, integrada por capitales de Canadá, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos junto a la firma argentina Invap, y accederá a los beneficios previstos en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La iniciativa reavivó las críticas de sectores científicos y de la oposición, que cuestionan la decisión de reducir las capacidades del Estado mientras se promueve el ingreso de empresas privadas al desarrollo nuclear. También advirtieron que una eventual privatización de áreas estratégicas podría afectar la soberanía tecnológica y tener impacto sobre los costos de la generación eléctrica y de aplicaciones médicas vinculadas a la tecnología nuclear.
La preocupación también fue expresada por la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, que manifestó su rechazo al deterioro del sistema científico y alertó que el vaciamiento de la CNEA pone en riesgo décadas de desarrollo tecnológico que ubicaron a la Argentina entre los países con mayor capacidad nuclear del mundo.