Abdala viajó al Mundial pese al pedido del Gobierno y habría intentado conseguir un avión privado para llegar a la final

El presidente provisional del Senado quedó varado en Florida por un temporal y, según trascendió, buscó apoyo del Consulado argentino para llegar a tiempo al partido entre Argentina y España. El episodio reavivó las críticas por los viajes de funcionarios libertarios al Mundial.
El presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, quedó en el centro de una nueva polémica luego de viajar a Estados Unidos para presenciar la final del Mundial 2026, pese a la recomendación interna del Gobierno de que los funcionarios nacionales no asistieran al torneo para evitar cuestionamientos por los costos y los privilegios.
Según trascendió, el senador libertario quedó varado este sábado en el aeropuerto de Fort Lauderdale, Florida, debido a un fuerte temporal que provocó cancelaciones y demoras en decenas de vuelos con destino a Nueva York.
De acuerdo con distintas versiones, ante el riesgo de perderse la final entre Argentina y España, Abdala habría intentado gestionar un vuelo privado para completar el trayecto. Incluso, se señaló que se comunicó con el Consulado argentino en Nueva York para solicitar asistencia o contactos con empresas dedicadas al alquiler de aeronaves.
Al no conseguir esa alternativa, finalmente reorganizó su viaje: tomó un vuelo comercial hasta Charlotte, en Carolina del Norte, y desde allí continuó por vía terrestre para recorrer los cerca de 870 kilómetros que lo separaban de Nueva York.
El episodio volvió a poner el foco sobre los viajes de funcionarios del oficialismo al Mundial. Semanas atrás también había generado controversia la presencia del viceministro de Justicia, Santiago Viola, en Estados Unidos, pese a que desde el Gobierno se había transmitido la decisión política de que los integrantes de la administración no asistieran al torneo.
La situación incluso había sido reconocida públicamente por funcionarios del oficialismo, quienes señalaron que existía un compromiso impulsado por Javier Milei y Karina Milei para evitar que ministros y otros referentes del Gobierno viajaran al Mundial mientras atravesaban un contexto de ajuste económico.
En el caso de Abdala, además del viaje, surgieron cuestionamientos por el costo que implicó asistir a la final. A los pasajes y el alojamiento se sumó el elevado valor de las entradas, que en el mercado de reventa alcanzaban cifras superiores a los 30.000 dólares.
El episodio volvió a alimentar las críticas de la oposición, que cuestiona la contradicción entre el discurso oficial contra los privilegios de la denominada «casta» y los gastos que implican este tipo de viajes realizados por funcionarios nacionales.