Alquileres en CABA: una parte significativa de los hogares más vulnerables destina gran proporción del ingreso a la vivienda

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el costo del alquiler junto con los gastos de expensas y servicios representa una carga cada vez más relevante para los presupuestos familiares, especialmente para los hogares pertenecientes a los sectores de menores ingresos. Según datos difundidos por el Consejo Económico y Social de la Ciudad, cuatro de cada diez de estos hogares destinan más de la mitad de sus ingresos mensuales a la vivienda.
Este fenómeno responde a un cambio significativo en la distribución de los gastos habituales, donde las erogaciones destinadas a la vivienda han crecido a expensas de otros rubros como la indumentaria y el equipamiento del hogar. La periodista especializada en economía, Belén Escobar, formuló ante Infobae Al Amanecer que “más del 50% del ingreso familiar es lo que se destina en promedio a un alquiler” en este segmento poblacional.
Los aumentos en los precios de los alquileres, combinados con los costos fijos asociados a las expensas, servicios (electricidad, gas, internet) y alimentos, reducen el margen financiero disponible para otros consumos. Para ponerlo en perspectiva, los departamentos monoambientes tienen un valor de referencia que ronda los 700.000 pesos mensuales, mientras que los de dos ambientes superan los 890.000 pesos, y los tres ambientes, destinados en general a familias, pueden superar fácilmente los 1,1 millones.
Impacto en la vida cotidiana y tendencias de convivencia
Esta situación influye directamente en decisiones y proyectos personales como mudanzas, formación de núcleos familiares o independencia económica. Para afrontar estos costos, es frecuente que jóvenes, estudiantes o trabajadores que llegaron a la ciudad opten por compartir vivienda, lo que permite dividir el gasto mensual del alquiler y servicios.
Por otra parte, en respuesta a esta problemática, el Gobierno de la Ciudad ha impulsado iniciativas para reconvertir inmuebles del microcentro, muchos antes utilizados como oficinas, para fomentar el uso residencial y así aprovechar los espacios disponibles. Esto, sin embargo, no ha modificado sustancialmente los niveles de precios, que siguen siendo un factor limitante para el acceso a una vivienda adecuada.
El informe del Consejo Económico y Social refleja un escenario donde el peso del costo habitacional condiciona el bienestar económico de muchas familias en CABA, con especial énfasis en aquellos con menores recursos, en un contexto urbano que sigue siendo atractivo para quienes buscan oportunidades laborales o educativas.